martes, abril 11, 2006

PERSPECTIVAS EMPRESARIALES EN EL MERCADO ELECTRÓNICO.


Una de las cosas que debe tener claro el empresario que incursiona en Internet es que su emprendimiento no puede evitar ser regido por las leyes del mercado. El mercado puede ser local, nacional, mundial, etc, dependiendo del tipo de emprendimiento y el objetivo de la empresa. Cualquiera sea el medio ambiente en el cual la empresa comercializará sus productos, siempre estará regida por las leyes del mercado, aún cuando dicho mercado no se conozca, no pueda cuantificarse o no pueda ser comprendido en su totalidad.

Muchos consultores en comercio electrónico tienden a extrapolar al e-commerce conceptos de comercio electrónico de países desarrollados como EE.UU., Canadá o de la Comunidad Económica Europea. Este tipo de punto de vista, suele ser nocivo para el empresario al punto de llevar al fracaso al emprendimiento o, en el mejor de los casos, comprometer seriamente las metas esperadas en la planificación y desaprovechar los recursos previstos en la estrategia de implementación del plan de negocios.

Los parámetros y estándares del e-commerce de América Latina difieren en muchos aspectos respecto a mercados más desarrollados y con mayor poder adquisitivo, tales como EE.UU. o Europa. Los matices que diferencian a estos mercados se relacionan principalmente a factores relacionados a los distintos niveles socio-económicos que los componen, pero también aspectos culturales los diferencian.

La facilidad de acceso de un usuario europeo o estadounidense a la tecnología, así como la menor implicancia que ésta tiene en su economía doméstica es un factor determinante a la hora de establecer factores influyentes en el e-commerce.

Es un error tratar de interpretar el escaso consumo del internauta chileno respecto del estadounidense o europeo únicamente como una manifestación o predisposición cultural distinta. Considerando que el factor cultural puede influir en el consumo pero no de manera determinante. Para un consultor en e-commerce, ese es un punto de vista no sólo prejuicioso, sino también basado en una visión errónea del problema. El consumidor latino tiene gustos muy parecidos al europeo o norteamericano, porque las pautas culturales y el nivel socioeconómico son semejantes para todos los internautas. Un hecho innegable para toda la web es que todos aquellos que tienen el nivel socio económico para acceder a la tecnología básica necesaria que le permita conectarse a la red, comparten un nivel cultural semejante, aunque no el mismo nivel económico. Y es allí en donde está guardada celosamente la clave del consumo para el e-commerce.

Si se hace una análisis detallado, observando el nivel de ingresos de los consumidores en la red, podrá apreciarse que aquellos que tienen ingresos más elevados son los que tienden a comprar más a través de la web, al igual que sus pares de países desarrollados.

Es indudable que allí en donde no hay mercado es muy difícil crear una industria rentable. Esa apreciación clave fue ignorada por los consultores hasta el momento en que Nasdaq cayó estrepitosamente mostrándoles a empresarios y expertos que una empresa necesita del mundo real para sobrevivir y que el mundo virtual sólo es una forma nueva de comercialización, y un canal más de comunicación entre empresa y cliente.

El e-commerce para las empresas latinas aún no representa, ni representará a corto plazo, un volumen de ventas lo suficientemente alto como para volver auto sustentables las áreas de comercialización que dependan del comercio electrónico. Esto, que indudablemente es una generalización, no se aplica a todos los casos, puesto que existen efectivamente algunos emprendimientos rentables en Latinoamérica que incursionan en el comercio a través de Internet.

Actualmente se puede pensar que Internet es un mercado sin consumidores, entonces, ¿ qué es hoy rentable en Internet?, desde el punto de vista de un consultor, el mundo del comercio electrónico debe dividirse en dos grandes áreas:

  • El área de productos y servicios destinada a e-emprendedores.
  • El área de productos y servicios destinada a e-consumidores.

Servicios y Productos para E-emprendedores.

Dentro de esta área encontramos todos los servicios que ofrecen tecnología de soporte para la implementación de emprendimientos dentro del comercio electrónico. ISP's, servidores, sistemas de cobro electrónico, software para la creación de tiendas virtuales, alojamiento web, servicios CGI's, estadísticas, servicios de alojamiento para bases de datos, tablones de anuncio, buscadores, spam, etc.

Actualmente este rubro es el que ofrece una rentabilidad más segura dentro del sector del comercio electrónico porque justamente son requeridos de forma obligada para todo aquel que quiera llevar adelante un emprendimiento en Internet. Dentro de este rubro deberíamos ubicar a los expertos o consultores en comercio electrónico. Esta área recibe sustento de los inversores de cualquier proyecto de Internet, sin importar su envergadura. Por lo general esta área ofrece productos y servicios de Empresa a Empresa, aunque no exclusivamente.

En realidad a partir de esta porción del mercado se originó la conocida "fiebre de Internet" que aquejó a inversores y comerciantes que fueron aconsejados por expertos más interesados en generar ingresos para sí mismos antes que para los inversores. Debería ser al revés; que el beneficio debería llegar a los que arriesgan el capital antes que a los expertos asesores.

Cuando una empresa intenta comercializar sus productos o servicios teniendo como objetivo al internauta común, puede ser catalogado dentro de esta área. Aunque no exclusivamente, suelen ser empresas tradicionales que saltan al ciberespacio con distintos objetivos, y es aquí en donde el consultor en e-commerce juega un papel excluyente a través de su asesoramiento. Se podría decir que el tipo de emprendimiento que pertenezca a esta área constituye una inversión de alto riesgo y resultado incierto.

Algunos rubros tradicionales del comercio y la industria, dependen de factores muy disímiles y particulares de cada caso. Esta área de productos y servicios es la que no ha evolucionado en el modo esperado luego del boom de Internet del '95 y en realidad es altamente dependiente de los factores económicos mencionados más arriba. Mientras esta área no pueda desarrollarse y expandirse el comercio electrónico en Latinoamérica no despegará y seguirá siendo un juego de retroalimentación entre:

-Expertos y asesores en e-commerce

-Proveedores de productos y servicios para comercio electrónico

-Inversores

Demás está decir que esta tríada, es la precursora de tantos expertos reciclados que venden sus recetas mágicas de "compre mis consejos y hágase rico en Internet"; reciclados porque una vez que saturan el mercado en su captura de incautos, crean nuevas recetas, libros o consejos para explicar los fallos de sus anteriores teorías e inventan nuevas respuestas para los mismos problemas. Lo cierto es que, no se pueden obtener respuestas nuevas cuando se inventan recetas que siempre hacen lo mismo. Sin mercado de consumidores, no hay comercio electrónico.

El e-commerce Latino no despegará hasta que los ingresos genuinos no lleguen a los bolsillos de los inversores de esta área de productos y servicios. Empresa a Consumidor. Cuando eso suceda, se estará a las puertas de una nueva y renovada etapa del comercio electrónico que permitirá crear más emprendimientos para el microempresario común.

Actualmente se puede discutir largamente sobre los factores que impiden el despegue definitivo del comercio electrónico en Latinoamérica. El factor decisivo es la disponibilidad monetaria del consumidor. Mientras mayores sean los ingresos de un consumidor, mayor será su capacidad de compra. Existen otros factores que influyen, pero el factor determinante de una compra virtual o real es si el comprador tiene el dinero para adquirir un producto o servicio, o simplemente no lo tiene.

Si una empresa desea incursionar en Internet, los expertos recomiendan que se abra al comercio mundial con páginas bilingües y ofrezca sus productos local e internacionalmente. Para ello, deben cumplirse requisitos que se relacionan directamente a los recursos disponibles en cada caso. La estrategia implementada para incrementar tráfico y presencia dependerá exclusivamente de los recursos.

Si los productos del cliente no pueden ser ofrecidos al mundo, se advierte que probablemente el emprendimiento de e-commerce no resulte rentable y que las expectativas deben centrarse en el soporte post-venta y presencia del comercio en la web como política de marketing. En estos casos debe buscarse minimizar los costos e implementar una estrategia de trafico a mediano y largo plazo.

Después de este panorama, la pregunta clave es ¿ hay un futuro en Internet para las empresas latinas ? La respuesta es más bien simple y viene del sentido común que debe tener cualquier empresario: Internet debe ser tratada como un mercado en recesión ( pues se comporta como tal ) y las políticas de precios tienen que apuntar a disminuir los costos con el fin de bajar el precio de los productos finales.

La política de costos de un emprendimiento de Internet depende de muchos factores, pero básicamente tiene que reducir todo aquello que incida en el precio final del producto o servicio vendido pero no llegar a afectar la viabilidad técnica del emprendimiento. ¿Por qué se menciona esto? Porque en un emprendimiento de comercio electrónico se pueden reducir drásticamente los costos que dependen de la implementación de tecnologías y softwares requeridos por su empresa para implementar el área de e-commerce.

LA INTERNET EN LA GLOBALIZACIÓN


Para poder visualizar mas haya el tema de la globalización debemos acercarnos al KNOW HOW (saber como), esto nos indica la manera de hacer negocios en la actualidad, y una de las formas globales usadas es la Internet, pero claro está, el medio para insertarnos es el llamado Comercio Electrónico, el cual nos permite tener acceso a un sin fin de oportunidades comerciales.

INTRODUCCION

Para comenzar debemos observar algunas materias de rigor con respecto al tema planteado.

GLOBALIZACIÓN

El mundo de hoy esta marcado por lo que se conoce como proceso de Globalización, es decir el creciente cambio de los sucesos económicos, sociales y culturales a través del mundo entero. Aunque su nacimiento como proceso no es nuevo, los diferentes cambios de la información y comunicación tecnológica han incidido sobre los tiempos y espacios en la forma de como hacer transacciones de una manera cualitativa con respecto al pasado.

Este fenómeno brinda oportunidades para el futuro. Las estrategias nacionales deben plantearse y diseñarse en función a las posibilidades de desarrollo que ofrece con respecto a los requisitos de incorporación a los mercados internacionales.

Pero, al mismo tiempo, este proceso plantea riesgos originados en nuevas fuentes de inestabilidad (tanto comercial como, especialmente, financiera), riesgos de exclusión para aquellos países que no están adecuadamente preparados para las fuertes demandas de competitividad propias del mundo contemporáneo, y riesgos de acentuación de la heterogeneidad estructural entre sectores sociales y regiones dentro de los países que se integran, de manera segmentada y marginal, a la economía mundial. Muchos de estos riesgos obedecen a dos características preocupantes del actual proceso de globalización. La primera es el sesgo que se aprecia en la globalización de los mercados: junto a la movilidad de los capitales, los bienes y los servicios, existen fuertes restricciones a la libre movilidad de la mano de obra. Esto se refleja en el carácter asimétrico e incompleto de la agenda internacional que acompaña a la globalización, la cual no incluye, por ejemplo, temas como la mencionada movilidad de mano de obra ni mecanismos que garanticen la coherencia global de las políticas macroeconómicas de las economías centrales, pautas internacionales para lograr una adecuada tributación del capital, y acuerdos de movilización de recursos para compensar las tensiones distributivas que genera la globalización, tanto entre países como al interior de ellos.

Estas carencias, a su vez, reflejan un problema aún más inquietante: la ausencia de una gobernabilidad adecuada para el mundo de hoy, no sólo económica -como se ha hecho particularmente evidente en el campo financiero- sino también en muchos otros terrenos, debido al enorme contraste entre los problemas de alcance mundial y los procesos políticos, que siguen teniendo como marco las naciones e incluso, crecientemente, los espacios locales.

COMERCIO INTERNACIONAL

Intercambio de bienes y servicios entre países. Los bienes pueden definirse como productos finales, productos intermedios necesarios para la producción de los finales o materias primas y productos agrícolas. El comercio internacional permite a un país especializarse en la producción de los bienes que fabrica de forma más eficiente y con menores costes. El comercio también permite a un Estado consumir más de lo que podría si produjese en condiciones de autarquía. Por último, el comercio internacional aumenta el mercado potencial de los bienes que produce determinada economía, y caracteriza las relaciones entre países, permitiendo medir la fortaleza de sus respectivas economías.